El barrio de los Mallos sigue mostrando su ingenio para combatir el mal momento económico. Si hace unos meses la asociación de comerciantes de la zona llenaba los escaparates de carteles con la leyenda «Se buscan clientes», ahora son los propios comerciantes quienes desarrollan sus propias campañas individuales. El objetivo coincide: retener la clientela. Esta vez con recortes en los precios.

Es el caso de la cafetería 2.000 de la calle Falperra. Hasta el mes pasado cerraba los domingos por descanso. El clima social actual les ha impulsado a abrir la puerta, pero con una novedad: su menú, que por la semana cuesta 7 euros, el domingo pasa a ser de 5. «Ya que hay crisis queremos ayudar a la gente y, de paso, mover un poco el fin de semana», comenta María Jesús Abeal, la encargada de cocinar los platos.

La cocinera reconoce que las constantes noticias de problemas económicas han hecho mella en su clientela, compuesta en gran medida por trabajadores del sector de la construcción: «Hay gente que venía a tomar el menú y ahora, pues toman un bocadillo o solo el café, porque se traen la comida en fiambreras, como pasaba antes». Por ahora, tras cuatro semanas, la idea tiene buena acogida: «Funciona bien porque la gente ve el letrero y dice 'Mira me sale más económico que comer en casa'».

Una estrategia similar la ha puesto en funcionamiento Manuel Porto, responsable de un estudio de tatuaje y pirsin en la calle Ángel Senra. En su fachada anuncia una rebaja del 40%. «Es lo que hay -dice a la puerta de su negocio-. Fue acabar el verano, salir el alarmismo este de la crisis y todo se fue al traste. Pasé de sacar un sueldo más o menos decente cada mes, a ganar una cuarta parte menos. Con 300 euros al mes no vives, tienes que hacer algo. Fue una caída del 70% y, si no hago esto, tengo que cerrar».

Porto ha tomado esta decisión apremiado por la necesidad: «Antes la gente venía, pedían un tatuaje, tú le decías el precio y lo hacían sin problemas. Ahora, ya vienen con cosas pequeñitas. Ha bajado el tamaño de los tatuajes y yo veo que la gente no puede gastar tanto. Así que le hacemos un descuento para que le sea asequible. Ese es el camino ¿La solución a la crisis? Bajar los precios de todo a un 40%. Pero de todo, los pisos, los coches y todo. Así se reactiva la economía seguro»